lunes, 4 de junio de 2012

Noche de confesiones..

Esta es noche de confesiones, noche de exorsisar.. tal vez la catarsis me salve de este torbellino que me abruma, de esta agonía que se posesiona sobre mi vida, dejándome sumergida sin piedad,

En esta, mi noche de angustias y soledad; es quimera de mi alma, encontrar un rayo de esperanza en tremenda oscuridad. No se si lo merezco, no se si pueda dejar de juzgarme con crueldad, tampoco sé si puedo dejar de actuar como de hielo y derretir un poco el frío de mi humanidad.

De repente siento vértigo en el alma al precipitarme al abismo que inclemente me amenaza. Advierto nubes negras que colman mi cielo; aquí llueve desde hace tiempo; el invierno no se aparta de mis huesos, de mi cuerpo, de mis mejillas las gotas no parecen cesar, y mis manos tiemblan congeladas de ansiedad, soy tempano que se quiebra cuando me tocas y te apartas.. si me tocas y te vas. Y no recuerdo quien sos, ni haber vivido a tu lado.

Melancolía: me dejas besando fantasmas, me dejas atada a ensueños que me atrapan lejos de esta realidad a la que no me logro apegar, que no logro saberme cierta en ella.

Me vuelvo como una hoja en blanco, mancillada por las letras sátiras de quien finge amar; yo, que ya no se si aun amo..
No se si lloro o río, por motivo alguno. De momento creo que no existo, hasta que pronuncian mi nombre; pero aun mi nombre fue marcado por los tiempos que me dividen. Tal vez mi nombre no dice quien soy. Tal vez mi nombre es un vacío que aun no lleno y yo sólo sea la sombra que atravesás con tu mirada.

Esta noche me siento etérea, como una idea efímera y vaga, que ronda el inconsciente sin llegar a realizarse. Hoy no me siento materia; física y química me son extrañas.. es como ser inmigrante en el mundo de los sólidos, mi piel se disuelve entre los dedos del destino.

Hoy siento que ruego, como si imploro a la deidad del purgatorio que me salve del agujero que me hala, o al Dios de bien, que me acoja como su creación, que de su propia imperfección se cansa y avergüenza.
y suplica.. desespera, y clama.

Entonces, después de enredarme y desenredarme, y de pellizcarme para saber que vivo, me recorro en dolor y el placer y concluyo tal vez hoy soy más real que nunca, porque me permití desnudar el alma y entregar mis temores a los dedos que traducen en escasas letras con  "lentitud de pensamiento, esta vivacidad de sentir".

Es esto lo que soy, un nudo atado en la garganta de un camino que se está haciendo con mis pasos; llena de temores y destrezas. Con ansias del mundo; terminando de lamer las heridas de lo que acabo de confesar.
Dispuesta a continuar.