lunes, 15 de agosto de 2011

Mi «Divino Marqués»

Yo sé que es banal
Y no conoce prudencia
Más el ardor de su alma
Es a mi ser sentencia

Estoy anclada
A sus promesas entre-dientes

Totalmente hechizada
Por sus detalles recurrentes

Yo sé que es del mundo
Y hasta llega a fascinarme
Que sin piedad alguna se deje poseer

Por su experiencia plena
Que no debe guardarse
Es que no me inmuta su proceder

Su astucia viva
Mi «Divino Marqués»
Su aguijón mortal
De veneno y miel

Es algo único
Y de ello es consciente
Es mi maestre y yo le soy obediente

Él es mi exceso de sufrir y placer

A su corazón de piedra le soy menester

Mi indiferencia disfrazada
Le ha atado a mi piel

Su maldad reside
En que me pide querer

Mi encanto ante él es jugar sin ceder

No hay pretensiones enamorarse después
Y aunque a mí me suceda
Es mi venganza morir
Antes de que lo llegue a saber