martes, 21 de junio de 2011

Estoy dispuesta

Estoy inmersa en el deseo de cercanía, tu existencia me es tentación
Te veo y te quiero cerca, te escucho y sé lo que querés decir
Y sé que ambos buscamos lo mismo, ese momento propicio
Para unirnos al torbellino que nos ata y desata,
Que nos arrastra a veredas lejanas del lugar que hoy pisamos

Tus ojos me iluminan cuando se posan en mí
Y me entrego a la virtud de tus labios
Me entrego a la bondad de tus manos
Al camino que marcan tus pasos
Y a la aventura que prometen tus brazos

Mi anhelo es encontrarnos y dar paso a lo que tenga que ser
No importa si nuestras vidas son distintas,
Si has dejado o te han dejado,
Si has amado y olvidado,
Creo firmemente en la fuerza de la oportunidad
Estoy dispuesta aunque no sea lo sabio
Estoy dispuesta y al aguardo del tiempo para amar…

viernes, 17 de junio de 2011

Vida

Estaba feliz que no cabía en mí, lo grité al viento pero el destino sintió envidia, entonces vino como un torbellino la amargura, me sentí envuelta otra vez en esos “lutos sin muerte”, sentía que flotaba en el aire, que mi cuerpo iba a reventar en cualquier momento, mi rostro ardía por las lágrimas, no hay sensación tan intensa como la de morir de rabia…

Es como una implosión entre pecho y espalda, no saber dónde estás ni porqué; pero aferrarse fervientemente a la idea de que “todo tiene su razón de ser” entonces eso se vuelve nuestra esperanza o nuestro engaño.

Las voces nublaban todo, el aire se lleno de un silencio a gritos, la discusión estaba al máximo y sólo podía escuchar las peores palabras antes dichas, las palabras que todos nos llevaremos a las tumbas.

No sé porque somos tan diferentes, somos seres que no conocemos el perdón, que olvidamos abrazarnos o desearnos felices fiestas, que no nos llamamos para saber cómo va todo, o sólo por oír la voz; llego a pensar que somos una versión de los “Buendía” y también merecemos ser consumidos por esos “Cien años de soledad”.

El caso es que en mi confesión de hoy no hablaré de amor, ni de esperas, ni de llamadas ancestrales del destino o ironías dolorosas del karma sino de la simpleza y complicación de una vida más; lamento decepcionar si la lectura no es grata pero, Sorpresa! la vida no siempre lo es.

martes, 14 de junio de 2011

Recuerdos de mi amor extranjero

Admito penosamente que de un tiempo a la fecha estaba bajo una terrible recesión de palabras; no lograba escribir más que líneas burdas que no llenaban ni al lector más superficial… ése, que sin ánimo de ofender, solo se fija en palabras rebuscadas o rima perfecta; resulta que a veces el corazón no quiere rimar, solo quiere “ser”, y es hace mucho no “éramos”, él y yo.

En ciertos momentos de la vida nos dejamos arrebatar por algo parecido a posesiones, una fuerza incontrolable que nos lleva lejos de lo que somos y cerca de los que supuestamente deseamos, pero, como sabemos si es lo que deseamos si estamos poseídos por este “algo” que nos nubla la razón y nos llena de una fuerza extrema que arrasa hasta con nuestras propias almas, las antiguas inocencias y la conciencia más sensible sucumbe ante los efectos narcóticos de pasiones y ambiciones, estos deseos descontrolados se liberan como endorfina en el alma.

A menudo nos encontramos recordando, casi inventando lo que vivimos o lo que hemos imaginado, sin distinción de vez en cuando, porque el pecado de soñar lo cometemos demasiado…

Entonces, estaba yo aquí, leyendo en mi habitación, un poco de revolución, un poco de amor y teorías políticas y me encontré con que mi mente estaba en otro lado, unos ojos azules saltaban a mi encuentro, y el recuerdo de una tez rubia rondaba mi cabeza que por costumbre no se apartaba del libro; recordé aquella voz de acento extranjero, ya no sabía ni qué idioma era el que hablabas, solo sé que sin palabras nos explicamos la vida entera. Hacían eco tus palabras, sabias pero duras, “la mente siempre os llevará a ayer o a mañana, nos hace sufrir porque no disfrutamos la plenitud del presente”.
Esas palabras me fueron lección y castigo, a partir de ese momento supe que mi meditación debía pasar a un nivel mayor pero también supe que pasaría conmigo cuando mi recuerdo pisara los terrenos de tu consciente.

Pasó el tiempo y hoy me quedé con un adiós a medio decir, repentino como un aguacero en pleno verano, te fuiste y dejaste desierto mi corazón, las palabras se me hacían distantes, al menos, hasta hoy.

domingo, 12 de junio de 2011

Volvamos a nacer



Me sumerjo en la saciedad de tu presencia, el recuerdo de tu amor llena mi vida; te respiro, te siento, te extraño y deseo, lo que hago eres y lo que eres vivo.. mi amor es infinito como el universo, profundo como el mar y grande como la tierra misma, más extraordinariamente habitas en mi alma. En ti soy y por mi eres. mi interminable Hechizo de amar...

Me entrego a la odisea de esta vida sin recesos, los excesos que perjudican suelen ser un buen final, en el oasis de tus logros me sumerjo ciegamente y me amarro a la fortuna de tenerte un poco mas. Agoto recurso y medicion pues debo ponerle punto final, volvamos a amar, volvamos a doler y para todo esto, volvamos a nacer..

miércoles, 25 de mayo de 2011

Los que mueren por amor..

Era el inicio de los días de lluvia en el mes de mayo; la carretera estaba nublada y oscura, parecía incitar a que algo sucediera…

Carlos salió rápido de su casa, azotando la puerta de la rabia, había discutido con su esposa otra vez. Se sentía como adolescente, corriendo en una moto a esa hora de la noche, sólo para escapar de las palabras de su esposa, que esta vez tenía razón; la niebla opacaba sus lentes así que decidió regresar sin sospechar que más adelante se encontraría con un bus cuyo conductor estaba más desconsolado que él.

Alberto había viajado temprano como de costumbre, cuando se hacía hora de regresar le dijeron que el viaje se cancelaba por la fuerte lluvia del norte, así que decidió aprovechar la ocasión para darle una sorpresa a su novia; una joven que había conocido en uno de sus viajes, tenían seis meses juntos y el se había enamorado de ella desde el primero; entonces llegó a casa de Elena y allí estaba ella pero con unas manos ajenas en su cintura; Alberto esperó, pensó que podría ser un buen amigo, pero fue entonces que vio lo que más tarde terminaría con su vida, ellos se besaban , el le reclamó y ella le respondió que simplemente no lo quería más; Alberto sintió enceguecerse de furia, de sus ojos brotaron lágrimas de dolor y se fué, tomó el camino para tratar de borrar a esta chica de su vida, fue entonces cuando se secaba las últimas lágrimas que al levantar la cabeza vio una luz pero la humedad de sus ojos, el vidrio empañado y el vapor de la carretera no le permitieron ver bien; entonces sucedió. Las dos máquinas se encontraron como la vida de los conductores que compartirían la muerte, el bus golpeó a la moto, esta se barrió y se detuvo con el cuerpo de Carlos debajo de ella, mientras el bus que por tratar de esquivar la moto se salió de la carretera y se volcó por la humedad que hizo que las llantas se deslizaran; Carlos pensó en su esposa una vez más y se dio cuenta de que había olvidado decirle cuanto la amaba ese día y Alberto suspiró por última vez pensando en los besos de aquella novia infiel.

Horas después llegó la policía pero ya era tarde; ambos habían muerto, sólo llegaron a explicar lo sucedido a quienes correspondiera y hacer las tareas debidas en casos como este, dijeron que murieron por la velocidad en que ambos conducían en una noche como esa, mas no sabían que había sido un complot del destino en contra de aquellos que morirían por amor…

La vida está llena de amores insolentes y verdades dolorosas, de mentiras inclementes y de noches espantosas.