domingo, 30 de abril de 2017

Esperando respuestas.

¿Qué hacer cuando no se sabe que hacer?, cuando la mente está nublada y también el corazón. Qué hacer cuando la consciencia nos deja, cuando los deseos nos devoran, cuando el pasado nos sigue, nos atormenta con sus rostros felices, con los besos candentes, con el sexo sin amor. 

¿Qué hacer con los temores, con la nostalgia, con las decisiones que no nos atrevemos a tomar, con las canciones cargadas de recuerdos que en la ventana de un taxi me hicieron llorar, qué hacer para no causar daño, para no herir en vano?

La ansiedad me envuelve y busco ese número en mente, porque lo borramos del celular pero nunca del recuerdo, ahí está a la espera y lo sabemos, lo buscamos y procuramos olvidar sin querer que llegue el olvido, nos mentimos, engañamos y sufrimos por ello.  Lo encuentro, veo fotos y me doy cuenta de todo el tiempo que ha pasado, sin embargo la puerta parece seguir abierta y esperando...

¿Y qué hago?, ¿será que le doy prisa al mal paso?

Mar adentro - Ramón Sampedro-

Mar adentro, 
mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo,
donde se cumplen los sueños,
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo;
es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril,
y el más puro de los besos,
hasta vernos reducidos
en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras:
"más adentro, más adentro"
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.

martes, 4 de abril de 2017

jueves, 30 de marzo de 2017

Y dije basta

Una vez escuché que sólo teniendo miedo se es valiente, entonces me pareció un cliché pero luego la vida vino como ola salvaje y me revolcó en la arena, estaba luchando contra la rebeldía de mi propia juventud, contra la injusticia de este mi País sin oportunidades, estaba cara a cara con la miseria y la soledad, hastiada del trabajo sin mérito, de las transnacionales monstruosas y oportunistas que están llenas de profesionales ejerciendo tareas burdas, dejando el lomo día a día por cosas insignificantes, destinados a no conocer mérito alguno por su obra ni prestigio por su intelecto, hablando monótonamente cual máquinas sin razón.

Pasó lo que siempre pasa, el cuerpo se asquea, grita, exige; estrés, le dicen, yo le llamaría infelicidad, inconformidad, fatiga, en el hospital le llamaron Neuralgia, la mitad derecha de mi cuerpo no respondía y los dolores eran insoportables, mi cuerpo estaba en protesta y la gran fábrica de mi vida entró en paro. No estaba dispuesta a dejarme destruir, no estaba dispuesta a aceptar eso como mi realidad, lo dejé, lo dejé todo en este país de pobreza y ahora tiemblo como animal acorralado, ahora me encuentro perdida, asustada, ansiosa pero firme, esperando que algo bueno suceda, con fe, quizá un poco ilusa pero creo que esta vez entendí la frase, entendí que las grandes verdades que a veces parecen obvias, se aprenden como dijo Maria Elena Walsh en Eva:

"Tener agallas para gritar basta aunque nos amordacen con cañones."



martes, 28 de marzo de 2017

Mi pequeña Kira

Es martes por la noche y salgo a caminar, tengo una siberiana combinada con malamute de alaska de tan sólo 1 año y 8 meses, no sé si oficialmente seguirá siendo cachorra pero en su mente, lo es;
La calle está silenciosa, quieta, me asomo hacia las casas tratando de robar trozos de vida, de mujeres que platican, de hombres que ríen,  de bebés que lloran,  de perros que ladran, trozos de compañía, de familia.

Estoy sola, aunque mi pequeña me acompaña, graciosa, saltando como gacela, curiosa, con sus ojos azul cielo,
a veces se detiene a esperarme y brinca hacia mí, me empuja y tira fuerte,
a veces,  es las tardes tristes es ella quien guía y creo que lo sabe, sabe que me salva, lo sabe cuando lame mis lágrimas y acurruca su cabeza en mis piernas mientras lloro rota en el piso.

Cuando la veo creo en ángeles, creo que algo bello es posible en el detalle más pequeño, cuando veo ese ser sincero y frágil que depende enteramente de mí, me doy cuenta que dependo enteramente de ella y que si existe en este mundo alguna fuerza, alguna luz, la ha enviado a estos brazos vacíos para llenarlos.