sábado, 19 de enero de 2013

No existimos, para siempre.


Desde mi rincón inmenso aspiro tu aroma... se disuelve
entre las velas de vainilla... el polvo en los peluches
y olor a sexo de las almohadas.
Te recuerdo entre imágenes que brincan de mi espejo,
el reflejo de mis ojos que refleja tu mirada.
Te proyecta mi inconsciente al ver mi cuerpo desnudo...
te deseo así como padezco hambre.
En esta habitación soy yo quien se disuelve,
como píldora de color que logra atrapar sueños.
Como talco que se expande en mis calcetas de niña de Colegio,
como la lonchera rosa-barbie que guardaba mi alimento...
como los recuerdos de aquel primer beso,
del primer orgasmo al que tuve miedo.
En mi rincón infinito a tu recuerdo le sobra espacio,
Te he querido tanto!! pero esta vida es eterna
y quizá... cuando muera, mi memoria,
será solo un minuto en la historia del universo.
NO, no sos tan importante. Ni tampoco lo es el tiempo.
... si yo no existo, no existimos, para siempre.