lunes, 9 de noviembre de 2015

Patanerías

No sé qué tenían tus ojos que me veían distinta, era quizá el reflejo del espectador,
Tal vez una fantasía reprimida, tal vez el deseo mezquino de corresponderle al amor.

No sé. Y no lo entendería, al final yo sigo siendo yo, aunque tratemos de creernos la mentira de que la gente cambia... la gente como yo.


Y le quise

Le quise con besos desnudos y el alma cubierta.
Lo quise como no había querido,
Como mujer y niña,
Triste y sedienta.
Lo quise como si era mío.
Vi noches llegar en sus ojos tibios,
En su pelo platinado y sus labios ardientes.
... espejos silenciosos de secretos prohibidos
Aún así lo quise.

Llegó el viento, el tiempo, la duda,
Llegó la verdad de su alma,
La artimaña de un Judas,
Su escape, mi herida,
Llegaron sus letras como bala perdida.
Y mordió mis besos, mis recuerdos, mis días
Mordió el deseo y el amor que le tenía,
Dijo mi nombre- que recordará algún día-
Y traicionero se fue de mi vida.

viernes, 14 de agosto de 2015

#Nostalgia

En esta noche confieso, que extraño tanto esos besos
que por temor, no duraron suficiente...

Besos, que se han ido.
que no regresan con el tiempo.
Que penden de mis labios
... hirientes.

Crueles besos de olvido.
Besos inexistentes.

Letras sin orden

La gente está revuelta, así como si la selva urbana cobrara vida; en efecto, me vivifica, siempre me han gustado los lugares concurridos, con pláticas agradables, aun cuando éstas no me incluyen…
Hacen la soledad más llevadera. Soledad de siglo XXI, frente a una máquina, sin el calor inequívoco de un abrazo, de otro cuerpo. Sin ojos que respondan las sonrisas silenciosas.

Todxs estamos sumergidos en nuestras vidas, en nuestras nadas. Quizá.
En las discusiones, en el dinero, en el sexo… Ahh… el sexo. El amor. La cólera.

Cómo evadir la costumbre de escribir de alguien si siento que alguien siempre me escribe. Así, como a una historia que se resbala en los dedos. Me teclea, me borra, me guarda.

¿Qué pasa con los amores que son como antiguos documentos?
Aquellos con historias a flor de piel, aquellos que nos dejan marcada la memoria, que dejan huella indeleble en el alma. Que nos dejan sedientos los labios y deseosos hasta los huesos.

Pero, recordar está de más, cuando las propuestas acontecen. Era lo que sucedía: el dilema entre recordar o vivir, el dilema entre la nostalgia y el exceso. Una suerte de práctica y teoría.

Y hay que hablar de la franqueza que se necesita para pasar a la teoría; en cualquier rama de la vida, pero el sexo… estar en desnudez absoluta, confiar en cuerpo a otro cuerpo, confiar los placeres, los sonidos, los gustos. Es como ofrendar el alma en alabanza a un dios. Requiere la pureza suprema atada a la carnalidad más profana.

En general, lo físico requiere una valentía increíble. Ya no estamos acostumbradxs a ella. Las parejas se reúnen con los teléfonos a la altura de la barbilla. Es una tristeza, yo me muevo como un pez fuera del agua, con la nariz metida en el aroma de un libro antiguo, el aroma inconfundible de las hojas amarillas, letras de antaño, verdaderos tesoros del tiempo, ésos que son las ideas.

Hablar de sexo y de libros o de libros que hablan de sexo. “Es lo mismo pero no es igual”, como dicen por ahí; placentero, delicioso.  Conmovedor. Entregado.

¿Cómo llegar a una cosa o la otra?, en éste tiempo.
Quizá volviéndonos a adaptar a las compañías, unas de otras, de otros.
Volviendo a sentir la dulzura de los dedos rosarse bajo la mesa.
Volviendo a empeñar el corazón en los besos con los ojos cerrados.


La vida y la literatura son muy parecidas; ambas necesitan combustible para ser buenas.

viernes, 3 de julio de 2015

Confusión

Me vi al espejo y sentí repulsión. 
¿Quién es esa persona ? No lo sé más. 
No me recuerdo, no puedo ver en medio de tanta basura.  
El mundo me escupe, me lanza al vacío,  me tortura. No sé qué pasa, mi saliva se vuelve amarga, tengo asco. Una náusea profunda de todo y de todos.... de mí.  

Me pierdo entre mi propia rabia. No hay espacio para nada más.  Es como un silencio sordo, las palabras son como un avispero; mi cerebro es un enjambre sin sentido. 

Quiero estar lejos pero no puedo correr. 
Huir ya no es una opción, ya no puedo engañarme a mí misma con fantasías sin cuentas que pagar ni compras por hacer. 
Mi propia vida me asfixia. 
Este sinsentido permanente, este remedo de existencia en el que me he convertido.  
¿Qué hago ? ¿Hacia dónde voy ? 

Ya no queda tiempo.  La consulta terminó.
-Gracias, Doctora-