sábado, 27 de enero de 2018

Y le llamo felicidad.

Hay luces que aparecen de la nada,
buenas noticias que llegan inesperadas pero perfectas. Hay momentos en que el cielo parece oír nuestros ruegos y la vida nos da un receso para el siguiente round, un momento en que lo sencillo se vuelve sublime y la alegría oculta sale a la superficie, la esperanza cobra sentido y puedo estar en paz.

Hay un momento en que Dios toma las riendas y observo con paciencia a que las cuerdas se desaten y las ventanas se abran y en ese momento, paréntesis del tiempo, todo es bueno, todo es cierto y el cielo parece alcanzable.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Para usted:

Me gustan tus años,
me gustan tus ojos,
me gustan tus letras, poeta.

Me gustan tus labios,
que no puedo probar,
me gustan tus cejas espesas,
tu cabello de plata,
me gustan tus hoyuelos coquetos,

Tus dedos astutos, tus palabras ocultas
entre seducción y deseo,
entre dulzura de cuento y arrebato de placer.

Me gustan tus secretos,
Públicos,
en la mirada del mundo,
el anhelo escondido.

Me gustas, poeta.

Certezas

Las edificaciones tardan tanto en erigirse y tan poco en destruirse, así son las certezas, cuando la tormenta llega, las arrastra, las tumba, las borra.

No hay más certeza que la pérdida, que el dolor, que el placer y que el amor que se va, que el que se fue. No hay más certeza que la muerte, el olvido y la ansiedad.

Aquí estamos con las manos vacías, con una historia por contar y fotografías por llorar. Aquí estamos en el punto de partida al que llamamos soledad, con aquel poema que guardamos con tanto cariño, aquel poema viejo, en papel gastado, sincero y eterno.

¿Qué hacemos ahora?, ¿Para dónde vamos en este horizonte confuso?, ¿A quién vamos a amar?, a esperar.

No hay más certeza que la distancia, que es infinita y eterna como la frágil pero cruda frontera de la vida y la muerte, que el silencio y un grito, que  vos y la nada.

La primera vez

Había en él un retrato de pasado sin llorarse, 
sus ojos guardaban una sombra que cuando me veía 
se paseaba por mi cuerpo 
y a veces se quedaba.
Su piel olía a hombre pero sabía a niño, 
se erizaba tanto con mis dedos que cada vez parecía una primera... 
Cada vez, se advertía una última; 
como si al vivir, moría

martes, 31 de octubre de 2017

Padre:

Escribo nuevamente sobre vida y sobre muerte, nos soltaste la mano a medio camino. Nos dejaste como criaturas que a penas andan en tu ausencia, tapándonos del frío y del horror.

Tu falta es inmensa, lo llena todo de este vacío sin fin, lo que antes llenaba tu risa y tu voz sonora hoy es un silencio gris.

Lloro, grito, estoy llena de rabia con la vida y con Dios; no he podido decir gracias por un nuevo día desde que en ese día no estás vos.

Te extraño tanto, te extraña mi madre, no logramos dejarte ir y debemos hacerlo para que tu alma descanse pero nosotras quedamos aquí.

Siento que me quiebro y que me clavan puñales, siento que me asfixio y no sé ni qué decir, fuiste para mí un padre pero aquella mañana fatal te perdí.
Te amamos siempre, y te recordaremos siempre y siempre vas a estar aquí, en cada paso que dé, en cada decisión que tome, acudiré a tu consejo que siempre pedí.

Gracias.

Oct/ 10 / 2017 L.A.M.S