sábado, 29 de junio de 2013

Siempre y nunca.

Siempre fue ella... su sonrisa.
Quien quebrantó mi ego y apaciguó mi ira.
Quien, con caricias, removió la soledad de mi alma.
Con besos, rompió esquemas
y con palabras destruyó mis paradigmas.

Ella, si, con los labios pequeños y dulces. Sinceros.
Traidores.
Sus labios, los recuerdo... secretos dictadores de mi deseo.
Siempre será. Única, ambigua. Triste.
Perfecta.
Perfectamente descabelladas.